La Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Nacional de Tucumán se encamina a una nueva elección de autoridades en un contexto atravesado por debates sobre la deserción estudiantil, la actualización académica y el funcionamiento institucional. En ese escenario, el arquitecto Raúl Ajmat se presenta como candidato a decano, acompañado por la arquitecta Silvia Aldonate como candidata a vicedecana.
En diálogo con Radio Universidad, Ajmat explicó que su espacio propone una serie de transformaciones estructurales que surgen del contacto directo con la comunidad académica. “Nosotros tenemos varios ejes en los que venimos trabajando, recorriendo mucho la facultad y escuchando los sentires y las expectativas de los miembros de los distintos estamentos”, señaló.
Uno de los puntos más críticos que identificó es la situación de los ingresantes. “Los chicos pueden entrar, pero cuando se topan con muchas dificultades o, por ejemplo, que no alcanzan su rendimiento académico, obviamente termina por abandonar”, advirtió. Según precisó, “después de las vacaciones de julio, cuando tienen que reingresar en el segundo semestre del año, se producen abandonos muy importantes”.
Frente a este escenario, el candidato planteó la necesidad de avanzar hacia una “inclusión real” que contemple el acompañamiento efectivo de los estudiantes desde su ingreso. “Es trabajar con el material que llega, con la persona tal cual llega a nosotros, con las problemáticas y con las particularidades que tiene la generación con la que nos toca trabajar hoy en día”, sostuvo.
En esa línea, propuso una transformación curricular basada en tres pilares: “el sinceramiento académico, la inclusión real de los estudiantes y la excelencia académica”. El objetivo es acortar la brecha entre el nivel medio y el universitario, reforzando herramientas clave como la lectocomprensión. “Hay chicos que no saben ni siquiera interpretar una consigna”, afirmó.
En cuanto a la gestión, Ajmat remarcó la importancia de consolidar un modelo “transparente y eficiente”, con “presupuesto participativo” y mayor visibilización de la producción académica. También destacó la necesidad de incorporar como prioridades el bienestar estudiantil, la salud mental y la perspectiva de género. Otro de los ejes señalados fue el de la infraestructura y la conectividad. “Creemos que la conectividad es muy importante en este momento dentro de la institución”, indicó, al tiempo que reconoció limitaciones actuales en el servicio, especialmente en redes internas.
Además, subrayó el rol de la investigación y la extensión como herramientas clave para fortalecer el vínculo con el territorio. “La facultad tiene que ser capaz de tomar esas demandas de acá, de Tucumán, del NOA, para retroalimentar la formación”, explicó. Por último, aseguró que uno de los primeros pasos en caso de asumir será mejorar la comunicación interna. “La comunidad tiene que conocer cuál es la situación real económica de la facultad y cómo se fijan las prioridades”, afirmó, y remarcó que la transparencia en concursos y designaciones “es fundamental porque genera confianza”.
Con dos listas en competencia, la elección en Arquitectura no solo definirá autoridades, sino también el rumbo académico e institucional de una de las facultades más emblemáticas de la UNT.



