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De un taller con impresora 3D a la Selección: la historia de los jóvenes que llegaron al Dibu Martínez con un invento propio

Lo que comenzó como una solución para evitar lesiones en los dedos durante la práctica deportiva terminó convirtiéndose en una historia difícil de imaginar incluso para sus propios protagonistas. Francisco Francesch y Leandro Ramírez, dos jóvenes emprendedores de Mar del Plata, desarrollaron un protector fabricado con impresión 3D para reemplazar las tradicionales cintas utilizadas por deportistas. Apenas unos días después de lanzarlo al mercado, recibieron un llamado de la AFA para colaborar con la recuperación de Emiliano “Dibu” Martínez.

El producto, bautizado como Artrogrip, nació de una necesidad que ambos conocían de primera mano. Practicaban artes marciales, también habían jugado al básquet y estaban acostumbrados a sufrir golpes y lesiones en los dedos. La idea surgió casi de manera casual cuando un conocido que trabajaba con impresión 3D les propuso desarrollar algún proyecto.

“Justo ese día me había lesionado los dedos y se me ocurrió hacer algo que reemplazara la cinta deportiva”, recordó Leandro durante una entrevista con Radio Universidad. A partir de esa idea comenzaron meses de pruebas, diseño de prototipos y búsqueda de materiales hasta llegar a una versión funcional del producto.

Cuando finalmente decidieron comercializarlo, las expectativas eran modestas. “Ojalá tengamos cinco ventas en un mes”, bromeaban entre ellos. Sin embargo, la repercusión fue inmediata. Una publicación en redes sociales y una nota periodística local hicieron que el producto se viralizara rápidamente y comenzaran a multiplicarse los pedidos.

La historia tomó un giro inesperado pocos días después. Mientras la lesión sufrida por Emiliano Martínez ocupaba las portadas deportivas, Francisco hizo una broma entre amigos. “Imaginate que nos llame la AFA por lo del Dibu”, dijo. Lo que parecía un comentario imposible terminó convirtiéndose en realidad apenas unas horas más tarde.

El contacto llegó a través de Marcelo Aztarbe, director de compras de la Asociación del Fútbol Argentino. Los jóvenes, incrédulos al principio, comprobaron que el interés era real y que necesitaban sus protectores para el arquero campeón del mundo. “Me emocioné, como le pasaría a cualquier persona si la llama la AFA”, confesó Francisco. Desde ese momento comenzó una carrera contrarreloj. La Selección Argentina estaba próxima a viajar a Estados Unidos y el pedido debía estar listo en pocos días. Durante varias noches trabajaron sin descanso para fabricar distintas medidas y cumplir con los plazos exigidos.

El esfuerzo tuvo recompensa. Los emprendedores viajaron hasta el predio de Ezeiza para entregar personalmente los Artrogrip al cuerpo médico de la Selección. Allí pudieron explicar el funcionamiento del producto a kinesiólogos y especialistas que acompañan al plantel argentino.

Hoy, los protectores diseñados y fabricados en un pequeño taller de Mar del Plata ya forman parte del equipamiento que acompaña a la delegación nacional en Estados Unidos. Mientras esperan conocer el impacto que tendrán en la recuperación del arquero argentino, Francisco y Leandro siguen procesando una experiencia que parecía reservada para otros. “Estamos más que agradecidos por todo lo que está pasando”, resumieron los jóvenes, que con apenas 21 y 23 años vieron cómo una idea nacida de una lesión deportiva y una impresora 3D terminó cruzándose con la historia reciente de la Selección campeona del mundo.

Lo que comenzó como una solución para evitar lesiones en los dedos durante la práctica deportiva terminó convirtiéndose en una historia difícil de imaginar incluso para sus propios protagonistas. Francisco Francesch y Leandro Ramírez, dos jóvenes emprendedores de Mar del Plata, desarrollaron un protector fabricado con impresión 3D para reemplazar las tradicionales cintas utilizadas por deportistas. Apenas unos días después de lanzarlo al mercado, recibieron un llamado de la AFA para colaborar con la recuperación de Emiliano “Dibu” Martínez.

El producto, bautizado como Artrogrip, nació de una necesidad que ambos conocían de primera mano. Practicaban artes marciales, también habían jugado al básquet y estaban acostumbrados a sufrir golpes y lesiones en los dedos. La idea surgió casi de manera casual cuando un conocido que trabajaba con impresión 3D les propuso desarrollar algún proyecto.

“Justo ese día me había lesionado los dedos y se me ocurrió hacer algo que reemplazara la cinta deportiva”, recordó Leandro durante una entrevista con Radio Universidad. A partir de esa idea comenzaron meses de pruebas, diseño de prototipos y búsqueda de materiales hasta llegar a una versión funcional del producto.

Cuando finalmente decidieron comercializarlo, las expectativas eran modestas. “Ojalá tengamos cinco ventas en un mes”, bromeaban entre ellos. Sin embargo, la repercusión fue inmediata. Una publicación en redes sociales y una nota periodística local hicieron que el producto se viralizara rápidamente y comenzaran a multiplicarse los pedidos.

La historia tomó un giro inesperado pocos días después. Mientras la lesión sufrida por Emiliano Martínez ocupaba las portadas deportivas, Francisco hizo una broma entre amigos. “Imaginate que nos llame la AFA por lo del Dibu”, dijo. Lo que parecía un comentario imposible terminó convirtiéndose en realidad apenas unas horas más tarde.

El contacto llegó a través de Marcelo Aztarbe, director de compras de la Asociación del Fútbol Argentino. Los jóvenes, incrédulos al principio, comprobaron que el interés era real y que necesitaban sus protectores para el arquero campeón del mundo. “Me emocioné, como le pasaría a cualquier persona si la llama la AFA”, confesó Francisco. Desde ese momento comenzó una carrera contrarreloj. La Selección Argentina estaba próxima a viajar a Estados Unidos y el pedido debía estar listo en pocos días. Durante varias noches trabajaron sin descanso para fabricar distintas medidas y cumplir con los plazos exigidos.

El esfuerzo tuvo recompensa. Los emprendedores viajaron hasta el predio de Ezeiza para entregar personalmente los Artrogrip al cuerpo médico de la Selección. Allí pudieron explicar el funcionamiento del producto a kinesiólogos y especialistas que acompañan al plantel argentino.

Hoy, los protectores diseñados y fabricados en un pequeño taller de Mar del Plata ya forman parte del equipamiento que acompaña a la delegación nacional en Estados Unidos. Mientras esperan conocer el impacto que tendrán en la recuperación del arquero argentino, Francisco y Leandro siguen procesando una experiencia que parecía reservada para otros. “Estamos más que agradecidos por todo lo que está pasando”, resumieron los jóvenes, que con apenas 21 y 23 años vieron cómo una idea nacida de una lesión deportiva y una impresora 3D terminó cruzándose con la historia reciente de la Selección campeona del mundo.

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