El ingeniero tucumano Thomas Coronel integra el equipo de Skyloom, una empresa estadounidense que desarrolla tecnología de comunicación óptica satelital. Su trabajo está vinculado con sistemas que permiten transmitir información entre satélites mediante luz y que pueden multiplicar la velocidad de transferencia de datos respecto de las tecnologías tradicionales.
Coronel se formó en la Universidad Nacional de Tucumán, primero en el Instituto Técnico y luego en la Facultad de Ciencias Exactas y Tecnología (FACET). Durante una entrevista con Radio Universidad, destacó especialmente el impacto que tuvo esa formación en su manera de abordar problemas y desarrollar tecnología. “En el Instituto Técnico me enseñaron mucho a pensar afuera de la caja y directamente a resolver problemas”, explicó, y remarcó que el paso por los talleres le permitió tomar contacto desde temprano con situaciones concretas vinculadas con la construcción y el funcionamiento de dispositivos.
Actualmente, su trabajo está relacionado con sistemas de comunicación entre satélites de órbita baja. Según explicó, la tecnología viene desarrollándose desde hace más de nueve años y actualmente cuenta con 84 unidades en órbita, funcionando.
La comunicación óptica busca reemplazar las antenas tradicionales por terminales capaces de transmitir información mediante haces de luz. Coronel explicó que uno de los principales desafíos consiste en dirigir ese haz hacia otro satélite ubicado a miles de kilómetros de distancia con una precisión extremadamente alta.
La diferencia tecnológica tiene un impacto directo en la cantidad de información que puede transmitirse. “Ese cambio de tecnología hace que sea más rápido, entre 20 y 100 veces”, señaló el ingeniero, quien explicó que esto permite enviar datos que antes debían ser seleccionados debido a las limitaciones de las comunicaciones tradicionales.
Una de las aplicaciones está vinculada con la observación de la Tierra. Los satélites pueden recopilar imágenes y otros datos para analizar cuestiones relacionadas con el cambio climático, el comportamiento de los océanos o la detección de incendios. Al contar con una mayor capacidad de transmisión, esa información puede llegar de manera más rápida y completa, lo que amplía las posibilidades de utilización de esos datos.
Coronel también participó en la producción y entrega de 88 terminales ópticas para York Space Systems. Su recorrido profesional lo llevó así a trabajar en una industria tecnológica de alcance internacional, aunque contó que durante su infancia no imaginaba que terminaría vinculado con el sector espacial: en ese momento, su interés estaba más orientado hacia el ámbito nuclear.
En su trayectoria, la formación recibida en Tucumán ocupó un lugar central. El ingeniero consideró que la experiencia adquirida en el Instituto Técnico y posteriormente en la FACET le permitió desarrollar una mirada práctica que luego resultó importante para involucrarse en proyectos de hardware, en un momento en que gran parte del desarrollo tecnológico estaba más orientado hacia el software.
Además de su trabajo en tecnología espacial, Coronel destacó la importancia del vínculo con los docentes y de animarse a buscar oportunidades durante la etapa de formación. En ese sentido, recomendó a los estudiantes que consulten y se acerquen a sus profesores, especialmente frente a un escenario en el que la inteligencia artificial facilita cada vez más el acceso a información, pero no reemplaza el intercambio con otras personas.
El propio ingeniero recordó que durante su etapa como estudiante solía plantear inquietudes y buscar soluciones con sus docentes y directivos. Por eso, sostuvo que es importante no frustrarse ante una primera negativa y continuar intentando: “Si uno pide, por más que le digan que no, a la tercera o cuarta vez le dicen que sí”.
Coronel también atribuyó parte de su recorrido al acompañamiento que recibió de distintas personas. Al hablar de quienes estuvieron a su lado durante su formación y desarrollo profesional, resumió esa experiencia con una frase que refleja su mirada sobre el camino recorrido: “Uno está sobre hombros de gigantes”. Para el ingeniero, ese acompañamiento fue fundamental para poder avanzar, asumir nuevos desafíos y continuar desarrollándose en un campo tecnológico de alta complejidad.
Su experiencia representa, además, un recorrido que conecta la formación técnica y universitaria de Tucumán con una industria que trabaja sobre tecnologías aplicadas al espacio. Desde el Instituto Técnico y la FACET, Coronel llegó a participar en el desarrollo de sistemas de comunicación óptica que actualmente funcionan en órbita y que buscan ampliar la capacidad para transmitir información desde y hacia el espacio.



