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San Miguel de Tucumán

Con talleres abiertos, arte en vivo y una piñata gigante, Bellas Artes celebra 114 años de historia

La histórica escuela de la UNT abrirá sus puertas a la comunidad para compartir las producciones de sus estudiantes y una serie de tradiciones que forman parte de su identidad. Fundada antes que la propia universidad, continúa siendo un espacio de referencia para la formación artística en Tucumán.

Pinturas en proceso, esculturas tomando forma, hornos de cerámica en funcionamiento y estudiantes mostrando aquello que construyen durante todo el año. Así celebrará sus 114 años la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Nacional de Tucumán, una institución que forma parte de la historia cultural de la provincia y que este viernes abrirá sus puertas para compartir con la comunidad el trabajo que se realiza diariamente en sus talleres.

La celebración incluirá una muestra de talleres abiertos, exposiciones de producciones estudiantiles, intervenciones artísticas, música y el tradicional chocolate que cada año reúne a alumnos, docentes, graduados y familias. Será una oportunidad para conocer de cerca una escuela que, aunque nació hace más de un siglo, continúa renovándose y dialogando con las expresiones artísticas contemporáneas.

“Somos una escuela preuniversitaria que nació como Academia de Bellas Artes mucho antes de la creación de la Universidad Nacional de Tucumán”, destacó la vicedirectora Constanza Guraib durante una entrevista con Radio Universidad. Esa trayectoria convierte a la institución en una de las más antiguas del sistema educativo universitario tucumano y en un espacio que ha acompañado la formación de generaciones de artistas, docentes y trabajadores de la cultura.

Actualmente, la escuela alberga a más de 400 estudiantes entre el nivel secundario y el profesorado de Artes Visuales. Los jóvenes pueden especializarse en disciplinas como pintura, escultura, cerámica y arte impreso, combinando la formación académica con una intensa práctica artística desde los primeros años.

Pero si hay algo que distingue a Bellas Artes son las tradiciones que se transmiten de generación en generación. Entre ellas sobresale la ya clásica “piñata”, una enorme escultura creada colectivamente por los estudiantes con el acompañamiento del taller de escultura. La obra, que cada año adopta una forma diferente, se presenta a través de una performance especialmente preparada para el aniversario y marca uno de los momentos más esperados de la jornada.

Para Guraib, uno de los grandes desafíos de la institución es mantener viva esa identidad sin dejar de innovar. “Tenemos un equipo docente que además de enseñar desarrolla una intensa actividad artística, y eso hace que la escuela se nutra permanentemente de nuevas experiencias y lenguajes”, señaló.

Más allá de la celebración, el aniversario también invita a reflexionar sobre el papel de las escuelas preuniversitarias y de la educación artística en la formación de ciudadanos críticos. En tiempos donde se discute el valor de la educación pública, Bellas Artes sigue apostando por un modelo que combina creatividad, pensamiento y compromiso con la comunidad.

El viernes, los talleres dejarán de ser espacios reservados para estudiantes y docentes para convertirse en una ventana abierta a la ciudad. Allí, entre pinceles, arcilla, esculturas y música, la escuela celebrará 114 años haciendo lo que mejor sabe hacer: transformar el arte en una experiencia compartida.

La histórica escuela de la UNT abrirá sus puertas a la comunidad para compartir las producciones de sus estudiantes y una serie de tradiciones que forman parte de su identidad. Fundada antes que la propia universidad, continúa siendo un espacio de referencia para la formación artística en Tucumán.

Pinturas en proceso, esculturas tomando forma, hornos de cerámica en funcionamiento y estudiantes mostrando aquello que construyen durante todo el año. Así celebrará sus 114 años la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Nacional de Tucumán, una institución que forma parte de la historia cultural de la provincia y que este viernes abrirá sus puertas para compartir con la comunidad el trabajo que se realiza diariamente en sus talleres.

La celebración incluirá una muestra de talleres abiertos, exposiciones de producciones estudiantiles, intervenciones artísticas, música y el tradicional chocolate que cada año reúne a alumnos, docentes, graduados y familias. Será una oportunidad para conocer de cerca una escuela que, aunque nació hace más de un siglo, continúa renovándose y dialogando con las expresiones artísticas contemporáneas.

“Somos una escuela preuniversitaria que nació como Academia de Bellas Artes mucho antes de la creación de la Universidad Nacional de Tucumán”, destacó la vicedirectora Constanza Guraib durante una entrevista con Radio Universidad. Esa trayectoria convierte a la institución en una de las más antiguas del sistema educativo universitario tucumano y en un espacio que ha acompañado la formación de generaciones de artistas, docentes y trabajadores de la cultura.

Actualmente, la escuela alberga a más de 400 estudiantes entre el nivel secundario y el profesorado de Artes Visuales. Los jóvenes pueden especializarse en disciplinas como pintura, escultura, cerámica y arte impreso, combinando la formación académica con una intensa práctica artística desde los primeros años.

Pero si hay algo que distingue a Bellas Artes son las tradiciones que se transmiten de generación en generación. Entre ellas sobresale la ya clásica “piñata”, una enorme escultura creada colectivamente por los estudiantes con el acompañamiento del taller de escultura. La obra, que cada año adopta una forma diferente, se presenta a través de una performance especialmente preparada para el aniversario y marca uno de los momentos más esperados de la jornada.

Para Guraib, uno de los grandes desafíos de la institución es mantener viva esa identidad sin dejar de innovar. “Tenemos un equipo docente que además de enseñar desarrolla una intensa actividad artística, y eso hace que la escuela se nutra permanentemente de nuevas experiencias y lenguajes”, señaló.

Más allá de la celebración, el aniversario también invita a reflexionar sobre el papel de las escuelas preuniversitarias y de la educación artística en la formación de ciudadanos críticos. En tiempos donde se discute el valor de la educación pública, Bellas Artes sigue apostando por un modelo que combina creatividad, pensamiento y compromiso con la comunidad.

El viernes, los talleres dejarán de ser espacios reservados para estudiantes y docentes para convertirse en una ventana abierta a la ciudad. Allí, entre pinceles, arcilla, esculturas y música, la escuela celebrará 114 años haciendo lo que mejor sabe hacer: transformar el arte en una experiencia compartida.

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