El instituto tucumano del CONICET conmemorará su aniversario con un simposio internacional que reunirá a científicos de cinco países. Su legado incluye desarrollos que mejoraron la salud de miles de personas y hoy continúa con nuevas investigaciones orientadas al síndrome metabólico.
Cinco décadas después de su creación, el Centro de Referencia para Lactobacilos (CERELA) continúa siendo uno de los principales emblemas de la investigación científica argentina. Nacido en Tucumán a partir de la visión de los doctores Aída Pesce de Ruiz Holgado y Guillermo Óliver, el instituto del CONICET celebra sus 50 años con la mirada puesta en el futuro, pero sin perder de vista un recorrido marcado por desarrollos que trascendieron los laboratorios y llegaron a la vida cotidiana de millones de personas.
En diálogo con Radio Universidad, la vicedirectora del CERELA, Dra. Roxana Medina, destacó el camino recorrido por la institución y adelantó las actividades conmemorativas que tendrán lugar entre el 24 y el 26 de agosto. “Nuestro centro fue fundado hace 50 años gracias a la inquietud de dos grandes docentes universitarios, la doctora Ruiz Holgado y el doctor Guillermo Óliver. Ellos crearon este centro para investigar bacterias lácticas destinadas al desarrollo de alimentos funcionales con impacto en la salud humana y también en la salud y producción animal“, recordó.
Un aniversario con proyección internacional
La celebración incluirá un Simposio Internacional de Bacterias Lácticas que reunirá en Tucumán a investigadores de Japón, Holanda, Francia, Brasil y España, países con los que CERELA mantiene vínculos científicos desde hace décadas. Además de especialistas extranjeros, participarán jóvenes investigadores formados en el instituto que hoy desarrollan su carrera en universidades y centros de investigación del exterior, reflejando el alcance internacional de la escuela científica creada en Tucumán.
Las actividades concluirán con un acto institucional en la Legislatura de Tucumán, donde se rendirá homenaje a los fundadores y a quienes dirigieron el centro durante estos cincuenta años.
La Leche Bio, un desarrollo que cambió la historia
Hablar del CERELA es hablar de uno de los desarrollos científicos más emblemáticos del país: la Leche Bio, surgida a partir del aislamiento de una bacteria obtenida de niños sanos en una época en la que las diarreas infantiles representaban un grave problema sanitario. “Es una cepa que trascendió nuestro país. Actualmente se comercializa en distintas partes del mundo y hoy estamos trabajando en un nuevo desarrollo para volver a aplicarla en Argentina“, explicó Medina.
Ese descubrimiento marcó el inicio de una línea de investigación que convirtió a Tucumán en referencia internacional en el estudio de bacterias probióticas. Sin embargo, el legado científico del CERELA no se detuvo allí. Entre sus desarrollos más conocidos también se encuentra la cepa CRL1505, incorporada al programa Yogurito Social, destinado a fortalecer el sistema inmunológico de niños, y que posteriormente llegó al mercado a través del Yogurísimo.
El trabajo continúa con nuevas aplicaciones. Actualmente el instituto avanza en el desarrollo de otra bacteria licenciada al laboratorio Casasco para prevenir complicaciones asociadas al síndrome metabólico. “Está dirigida sobre todo a personas con glucosa elevada para evitar la diabetes tipo 2. Nunca hablamos de un medicamento; hablamos de una herramienta preventiva que acompaña una alimentación saludable“, aclaró la investigadora. Según explicó, los probióticos desarrollados en el centro buscan fortalecer el sistema inmunológico y complementar tratamientos médicos, pero siempre desde una estrategia preventiva.
Ciencia que requiere tiempo
Uno de los aspectos que Medina remarcó durante la entrevista es que detrás de cada innovación existe un proceso de investigación de largo plazo. “Cada una de estas bacterias llevó entre 15 y 20 años de estudios antes de poder ser transferida a la comunidad“, señaló. Actualmente el CERELA trabaja para ampliar esa transferencia tecnológica mediante acuerdos con empresas, sin abandonar la investigación básica, considerada el punto de partida de todos sus desarrollos.
Más allá de los avances científicos, la vicedirectora destacó otro de los mayores aportes del instituto: la formación de recursos humanos altamente calificados. “CERELA se caracteriza sobre todo por la formación de recursos humanos de excelente calidad. Muchos de nuestros investigadores hoy trabajan en centros de investigación de altísimo nivel en el extranjero“, afirmó. El instituto cuenta actualmente con 32 investigadores, una cifra menor a la de años anteriores debido a jubilaciones y a la demora en el ingreso de nuevos científicos que ya concursaron para incorporarse al sistema.
Medio siglo investigando para mejorar la calidad de vida
Desde su inauguración, el 27 de agosto de 1976, el CERELA se consolidó como uno de los institutos científicos más prestigiosos del país. Creado mediante un convenio entre el CONICET, la Fundación Miguel Lillo y la Fundación para la Educación, la Ciencia y la Cultura (FECIC), hoy integra el Centro Científico Tecnológico (CCT) CONICET Tucumán.
A cincuenta años de aquella apuesta impulsada por Ruiz Holgado y Oliver, el instituto mantiene intacta su misión: generar conocimiento que pueda transformarse en soluciones concretas para la salud humana y animal. Una historia donde la ciencia tucumana demuestra que la investigación sostenida, aunque demande décadas, puede cambiar la vida de las personas.



