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San Miguel de Tucumán

La Facultad de Artes consolida su identidad y expande su presencia cultural

La Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Tucumán cierra el año con un balance ampliamente positivo, marcado por el fortalecimiento académico, el crecimiento institucional y una mayor visibilidad del arte en la comunidad. Así lo expresó su decana, Silvia Agüero, en diálogo con Radio Universidad, donde destacó el carácter colectivo del trabajo realizado y los logros alcanzados en un contexto nacional complejo para el sistema universitario.

“Ha sido un año extraordinario”, definió Agüero, y aclaró que los resultados no son casuales sino el fruto de un proceso sostenido. Durante el período, la facultad profundizó su inserción social y cultural, mostrando la producción de sus 10 carreras y consolidando una identidad institucional más visible tanto dentro como fuera del ámbito universitario.

Uno de los ejes centrales de la gestión fue la revalorización del arte como campo académico y social, históricamente relegado en términos de reconocimiento. En ese sentido, la decana subrayó la importancia de las recientes distinciones otorgadas a estudiantes y docentes, entre ellas premios a los mejores promedios, el Premio Lola Mora y reconocimientos de la Legislatura provincial y del Senado. “Es una caricia al alma y es poner en valor lo que se hace a través del arte”, afirmó, destacando el impacto simbólico de estos gestos institucionales.

Desde el punto de vista académico, la Facultad de Artes avanzó en políticas de seguimiento de cátedras y trayectorias estudiantiles, lo que se tradujo en una mayor retención y un incremento en la matrícula en todas las carreras. Este trabajo se vio acompañado por un dato significativo: en los últimos cuatro años de gestión se entregaron más de 1200 títulos, un indicador que da cuenta de la eficiencia administrativa y del acompañamiento a los procesos de egreso.

Otro aspecto relevante fue la incorporación generalizada de integrantes del Programa de Formación de Recursos Humanos en prácticamente todas las cátedras, tanto docentes como estudiantes, una práctica que no era habitual y que hoy se consolida como política académica. A esto se suma el crecimiento del posgrado, con tres carreras en marcha, diplomaturas y convenios con distintas instituciones, que amplían el alcance de la facultad y refuerzan su compromiso con la extensión universitaria.

En el plano humano, Agüero destacó historias que sintetizan el espíritu de la institución, como la de un estudiante de Lutería recientemente distinguido por la Legislatura. El caso pone en relieve el esfuerzo que implica estudiar carreras artísticas, muchas de ellas costosas por el uso intensivo de materiales e insumos. “No cualquiera puede afrontar una carrera de esta naturaleza”, señaló la decana, subrayando el valor del compromiso y la perseverancia.

La gestión también tuvo un fuerte impacto en infraestructura y patrimonio. Las cuatro sedes de la facultad, tres en San Miguel de Tucumán y una en Aguilares, fueron reparadas o remodeladas, esta última con el acompañamiento del municipio local. Además, se encuentra en marcha el proyecto para la construcción de un auditorio, que mejorará las condiciones de enseñanza y producción artística, especialmente para la carrera de Teatro.

En materia cultural, se destacó la intervención artística en el ingreso a la sede central, realizada por un artista tucumano de proyección internacional, así como el crecimiento de la colección de arte de la facultad, enriquecida mediante donaciones y gestiones que aportan valor patrimonial y simbólico a la universidad.

Agüero remarcó en varias oportunidades el acompañamiento del Consejo Directivo y del Rectorado, señalando que los avances logrados responden a un clima de trabajo conjunto y consensuado. “Nada se hace solo”, sostuvo, reforzando una idea de gestión basada en la cooperación y el compromiso institucional.

El cierre del año encuentra a la Facultad de Artes con desafíos por delante, pero también con bases sólidas. En un contexto de restricciones presupuestarias, la decana fue clara al expresar un deseo compartido por la comunidad universitaria: que se valore y se garantice el sostenimiento de la universidad pública, gratuita y de calidad. Mientras tanto, el balance deja un saldo positivo y una certeza: el arte, cuando se gestiona con convicción, también construye futuro.

La Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Tucumán cierra el año con un balance ampliamente positivo, marcado por el fortalecimiento académico, el crecimiento institucional y una mayor visibilidad del arte en la comunidad. Así lo expresó su decana, Silvia Agüero, en diálogo con Radio Universidad, donde destacó el carácter colectivo del trabajo realizado y los logros alcanzados en un contexto nacional complejo para el sistema universitario.

“Ha sido un año extraordinario”, definió Agüero, y aclaró que los resultados no son casuales sino el fruto de un proceso sostenido. Durante el período, la facultad profundizó su inserción social y cultural, mostrando la producción de sus 10 carreras y consolidando una identidad institucional más visible tanto dentro como fuera del ámbito universitario.

Uno de los ejes centrales de la gestión fue la revalorización del arte como campo académico y social, históricamente relegado en términos de reconocimiento. En ese sentido, la decana subrayó la importancia de las recientes distinciones otorgadas a estudiantes y docentes, entre ellas premios a los mejores promedios, el Premio Lola Mora y reconocimientos de la Legislatura provincial y del Senado. “Es una caricia al alma y es poner en valor lo que se hace a través del arte”, afirmó, destacando el impacto simbólico de estos gestos institucionales.

Desde el punto de vista académico, la Facultad de Artes avanzó en políticas de seguimiento de cátedras y trayectorias estudiantiles, lo que se tradujo en una mayor retención y un incremento en la matrícula en todas las carreras. Este trabajo se vio acompañado por un dato significativo: en los últimos cuatro años de gestión se entregaron más de 1200 títulos, un indicador que da cuenta de la eficiencia administrativa y del acompañamiento a los procesos de egreso.

Otro aspecto relevante fue la incorporación generalizada de integrantes del Programa de Formación de Recursos Humanos en prácticamente todas las cátedras, tanto docentes como estudiantes, una práctica que no era habitual y que hoy se consolida como política académica. A esto se suma el crecimiento del posgrado, con tres carreras en marcha, diplomaturas y convenios con distintas instituciones, que amplían el alcance de la facultad y refuerzan su compromiso con la extensión universitaria.

En el plano humano, Agüero destacó historias que sintetizan el espíritu de la institución, como la de un estudiante de Lutería recientemente distinguido por la Legislatura. El caso pone en relieve el esfuerzo que implica estudiar carreras artísticas, muchas de ellas costosas por el uso intensivo de materiales e insumos. “No cualquiera puede afrontar una carrera de esta naturaleza”, señaló la decana, subrayando el valor del compromiso y la perseverancia.

La gestión también tuvo un fuerte impacto en infraestructura y patrimonio. Las cuatro sedes de la facultad, tres en San Miguel de Tucumán y una en Aguilares, fueron reparadas o remodeladas, esta última con el acompañamiento del municipio local. Además, se encuentra en marcha el proyecto para la construcción de un auditorio, que mejorará las condiciones de enseñanza y producción artística, especialmente para la carrera de Teatro.

En materia cultural, se destacó la intervención artística en el ingreso a la sede central, realizada por un artista tucumano de proyección internacional, así como el crecimiento de la colección de arte de la facultad, enriquecida mediante donaciones y gestiones que aportan valor patrimonial y simbólico a la universidad.

Agüero remarcó en varias oportunidades el acompañamiento del Consejo Directivo y del Rectorado, señalando que los avances logrados responden a un clima de trabajo conjunto y consensuado. “Nada se hace solo”, sostuvo, reforzando una idea de gestión basada en la cooperación y el compromiso institucional.

El cierre del año encuentra a la Facultad de Artes con desafíos por delante, pero también con bases sólidas. En un contexto de restricciones presupuestarias, la decana fue clara al expresar un deseo compartido por la comunidad universitaria: que se valore y se garantice el sostenimiento de la universidad pública, gratuita y de calidad. Mientras tanto, el balance deja un saldo positivo y una certeza: el arte, cuando se gestiona con convicción, también construye futuro.

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