En un contexto nacional marcado por la restricción presupuestaria y la complejidad en el financiamiento de la educación pública, la Universidad Nacional de Tucumán continúa ejecutando una política sostenida de mejora y jerarquización de su infraestructura académica. Durante enero se concretó la firma de contratos correspondientes a seis licitaciones, que forman parte de un paquete mayor de obras planificadas para distintas unidades académicas y dependencias centrales de la institución.
Así lo confirmó el secretario de Planeamiento de la UNT, Sergio Mohamed, quien detalló que estas intervenciones corresponden a licitaciones abiertas durante el mes de diciembre, dentro de un grupo inicial de nueve, al que se suma el equipamiento de aire acondicionado del Teatro Alberdi. “Estamos firmando los contratos de seis obras: dos en la Facultad de Psicología, dos en el Liceo Vocacional Sarmiento y dos en el Rectorado”, explicó.
Las obras incluyen nuevos núcleos sanitarios, ampliaciones y refacciones de espacios administrativos, mejoras en sistemas eléctricos estratégicos y trabajos destinados a optimizar la funcionalidad de edificios históricos y de alto tránsito universitario. En el Rectorado, los trabajos abarcan la instalación de un grupo electrógeno para el área de Informática y la refacción del garage, despachos y sectores del patio interno.
Mohamed subrayó que, aun durante el receso de verano, el equipo técnico y administrativo de la Secretaría de Planeamiento mantuvo activo el proceso de evaluación de ofertas y tramitación contractual, lo que permitió avanzar con rapidez en la ejecución. En paralelo, se espera en el corto plazo la firma de contratos correspondientes a otras tres obras actualmente en distintas etapas administrativas.
Además, la UNT proyecta nuevas licitaciones para los próximos meses. Entre los proyectos en carpeta se destacan un núcleo de servicios central en el Centro Prebisch, la tercera etapa de recuperación integral del edificio de la ex Legislatura —tras el recambio de cubierta y la actual intervención en fachada—, el diseño de un Centro de Primera Infancia en el Centro Herrera y diversas obras de menor escala en la Facultad de Derecho y el Complejo Dickens. “Los objetivos son múltiples: mejorar la habitabilidad, preservar el patrimonio universitario y generar condiciones que impacten directamente en la calidad académica”, señaló el funcionario, remarcando que todas las obras se realizan con fondos propios de la Universidad.
Uno de los espacios más beneficiados por este plan de infraestructura es la Facultad de Psicología. Su decana, Silvia López, destacó la relevancia de las obras en marcha y el impacto directo en la vida cotidiana de la comunidad académica. “Teníamos un déficit muy importante en materia de baños. Contábamos con un solo sanitario para estudiantes, claramente insuficiente. Por eso estamos construyendo un nuevo núcleo sanitario detrás del anfiteatro, con siete baños para mujeres, un cambiador y cuatro baños para varones”, explicó.
A esto se suma la ampliación del pasillo cero, donde se concentran las oficinas administrativas, el vicedecanato y algunas cátedras, y la remodelación integral de los sanitarios existentes, que databan de hace décadas. Las obras, iniciadas el 18 de enero, se realizan procurando minimizar las interrupciones en la circulación interna y contemplando accesibilidad y salidas de emergencia.
“Son obras imprescindibles, que mejoran la funcionalidad de la Facultad y las condiciones de estudio y trabajo. En este contexto económico, que la Universidad pueda financiarlas con recursos propios es realmente para celebrar”, afirmó López, quien valoró la administración austera y prolija que permitió atender necesidades históricas no solo en infraestructura, sino también en conectividad y servicios.
Desde el sector privado, la empresa José Durán Cruce SRL, una de las adjudicatarias, también puso en valor el vínculo con la casa de altos estudios. Su representante señaló que se trata de la primera experiencia de la firma trabajando con la Universidad, con obras en ejecución en Psicología, el Liceo Sarmiento y otros espacios. “Para nosotros es un orgullo y una responsabilidad, porque muchos de los profesionales que integramos la empresa somos egresados de esta institución. Hay un prestigio que se pone en juego y una calidad de trabajo que estamos comprometidos a sostener”, expresó.
Más allá de las obras, la Facultad de Psicología se prepara para un año académico con importantes novedades. Entre ellas, la apertura de una extensión áulica en Aguilares, nuevas cohortes de acompañante terapéutico en modalidad virtual, la ampliación de la oferta de posgrado —incluyendo áreas de vacancia como psicooncología— y el inicio del ciclo lectivo con una clase inaugural el próximo 18 de febrero.
En conjunto, las intervenciones reflejan una decisión política clara de la Universidad Nacional de Tucumán: sostener la inversión en infraestructura como parte de una estrategia integral que articula planificación, gestión eficiente y compromiso con la calidad educativa, aun en escenarios adversos. Una apuesta que no solo preserva el patrimonio institucional, sino que fortalece las condiciones para enseñar, aprender e investigar en una universidad pública de referencia para la región.



