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San Miguel de Tucumán

De Tucumán al mundo: investigadoras de la UNT estudian microalgas para mejorar alimentos y fortalecer cultivos agrícolas

La investigación científica que se desarrolla en la Universidad Nacional de Tucumán continúa abriendo caminos hacia soluciones sustentables con impacto directo en la vida cotidiana. En diálogo con Radio Universidad, la docente e investigadora Melina Sgariglia, responsable de la línea de estudio sobre microalgas nativas, explicó cómo estos microorganismos podrían convertirse en una herramienta clave tanto para la producción de alimentos más saludables como para el desarrollo de bioinsumos agrícolas.

Durante la entrevista realizada en el estudio de la emisora universitaria, Sgariglia señaló que uno de los principales desafíos del equipo es acercar el conocimiento científico a la sociedad. “Un buen punto de partida es contar qué son las microalgas, porque no está tan difundido. Son microorganismos que solo pueden verse al microscopio y que, al igual que las plantas, realizan fotosíntesis”, explicó. Estas especies pueden encontrarse tanto en ambientes marinos como en aguas dulces e incluso en suelos, y presentan una ventaja fundamental: pueden cultivarse en condiciones controladas, lo que permite optimizar su crecimiento y las sustancias que producen.

El grupo de investigación trabaja actualmente en dos líneas de aplicación concreta. Por un lado, estudia la biomasa de microalgas como ingrediente para alimentos funcionales capaces de aportar proteínas de alto valor nutricional, ácidos grasos beneficiosos, vitaminas y compuestos antioxidantes. “Modificando condiciones de cultivo como la luz o el medio donde crecen, podemos obtener biomasa enriquecida en distintos compuestos que resultan beneficiosos para la salud”, detalló la investigadora, quien remarcó además que se trata de un sistema productivo sustentable, escalable y con bajo impacto ambiental.

En paralelo, el equipo analiza extractos derivados de microalgas con potencial aplicación agrícola. El objetivo es desarrollar bioestimulantes que permitan mejorar la resistencia de los cultivos frente a situaciones de estrés ambiental, como sequías o temperaturas extremas. Según explicó Sgariglia, estos desarrollos podrían contribuir a reducir la dependencia de insumos químicos tradicionales y favorecer modelos productivos más sostenibles.

La línea de investigación se desarrolla en el ámbito de la Cátedra de Fitoquímica de la Facultad de Bioquímica, Química y Farmacia de la UNT y reúne a un equipo interdisciplinario integrado por docentes, investigadores y estudiantes. Participan el jefe de cátedra Diego San Pietro, el investigador Rodolfo Soberón y especialistas de las facultades de Agronomía de la UNT y de la Universidad de Buenos Aires, además de becarios y jóvenes científicos en formación.

Sgariglia destacó que el proyecto implicó comenzar prácticamente desde cero tras la pandemia, lo que demandó un fuerte compromiso colectivo. “Al iniciar una línea nueva, hasta que uno no tiene resultados es muy difícil acceder a financiamiento. Hay muchísimo esfuerzo detrás, pero la satisfacción es ver avanzar la investigación”, afirmó. En ese proceso, el equipo logró consolidar una plataforma biotecnológica y química orientada a comprender cómo crecen las microalgas en condiciones artificiales y qué compuestos producen.

Para la investigadora, el valor del trabajo científico también reside en su dimensión humana y formativa. Reconoció el aporte de estudiantes, investigadores jóvenes y especialistas del Instituto Miguel Lillo que acompañaron las etapas iniciales del proyecto, incluso después de su jubilación. “Conocer la biodiversidad de microalgas de nuestra región fue posible gracias a ese trabajo colectivo”, sostuvo.

La investigación refleja una de las apuestas centrales de la universidad pública: transformar el conocimiento académico en soluciones aplicables a la industria, la producción y la calidad de vida. Desde alimentos más nutritivos hasta herramientas para una agricultura resiliente, el estudio de microalgas nativas posiciona a la UNT en un campo científico con creciente proyección internacional y fuerte impacto social.

La investigación científica que se desarrolla en la Universidad Nacional de Tucumán continúa abriendo caminos hacia soluciones sustentables con impacto directo en la vida cotidiana. En diálogo con Radio Universidad, la docente e investigadora Melina Sgariglia, responsable de la línea de estudio sobre microalgas nativas, explicó cómo estos microorganismos podrían convertirse en una herramienta clave tanto para la producción de alimentos más saludables como para el desarrollo de bioinsumos agrícolas.

Durante la entrevista realizada en el estudio de la emisora universitaria, Sgariglia señaló que uno de los principales desafíos del equipo es acercar el conocimiento científico a la sociedad. “Un buen punto de partida es contar qué son las microalgas, porque no está tan difundido. Son microorganismos que solo pueden verse al microscopio y que, al igual que las plantas, realizan fotosíntesis”, explicó. Estas especies pueden encontrarse tanto en ambientes marinos como en aguas dulces e incluso en suelos, y presentan una ventaja fundamental: pueden cultivarse en condiciones controladas, lo que permite optimizar su crecimiento y las sustancias que producen.

El grupo de investigación trabaja actualmente en dos líneas de aplicación concreta. Por un lado, estudia la biomasa de microalgas como ingrediente para alimentos funcionales capaces de aportar proteínas de alto valor nutricional, ácidos grasos beneficiosos, vitaminas y compuestos antioxidantes. “Modificando condiciones de cultivo como la luz o el medio donde crecen, podemos obtener biomasa enriquecida en distintos compuestos que resultan beneficiosos para la salud”, detalló la investigadora, quien remarcó además que se trata de un sistema productivo sustentable, escalable y con bajo impacto ambiental.

En paralelo, el equipo analiza extractos derivados de microalgas con potencial aplicación agrícola. El objetivo es desarrollar bioestimulantes que permitan mejorar la resistencia de los cultivos frente a situaciones de estrés ambiental, como sequías o temperaturas extremas. Según explicó Sgariglia, estos desarrollos podrían contribuir a reducir la dependencia de insumos químicos tradicionales y favorecer modelos productivos más sostenibles.

La línea de investigación se desarrolla en el ámbito de la Cátedra de Fitoquímica de la Facultad de Bioquímica, Química y Farmacia de la UNT y reúne a un equipo interdisciplinario integrado por docentes, investigadores y estudiantes. Participan el jefe de cátedra Diego San Pietro, el investigador Rodolfo Soberón y especialistas de las facultades de Agronomía de la UNT y de la Universidad de Buenos Aires, además de becarios y jóvenes científicos en formación.

Sgariglia destacó que el proyecto implicó comenzar prácticamente desde cero tras la pandemia, lo que demandó un fuerte compromiso colectivo. “Al iniciar una línea nueva, hasta que uno no tiene resultados es muy difícil acceder a financiamiento. Hay muchísimo esfuerzo detrás, pero la satisfacción es ver avanzar la investigación”, afirmó. En ese proceso, el equipo logró consolidar una plataforma biotecnológica y química orientada a comprender cómo crecen las microalgas en condiciones artificiales y qué compuestos producen.

Para la investigadora, el valor del trabajo científico también reside en su dimensión humana y formativa. Reconoció el aporte de estudiantes, investigadores jóvenes y especialistas del Instituto Miguel Lillo que acompañaron las etapas iniciales del proyecto, incluso después de su jubilación. “Conocer la biodiversidad de microalgas de nuestra región fue posible gracias a ese trabajo colectivo”, sostuvo.

La investigación refleja una de las apuestas centrales de la universidad pública: transformar el conocimiento académico en soluciones aplicables a la industria, la producción y la calidad de vida. Desde alimentos más nutritivos hasta herramientas para una agricultura resiliente, el estudio de microalgas nativas posiciona a la UNT en un campo científico con creciente proyección internacional y fuerte impacto social.

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