El crecimiento sostenido de casos de enfermedades transmitidas por el mosquito Aedes aegypti encendió las alarmas en Tucumán. En diálogo con Radio Universidad, la investigadora y docente de la Universidad Nacional de Tucumán, Giselle Rodríguez, explicó que la provincia ya no está en una fase preventiva, sino en un escenario de contención del brote.
La especialista detalló que este tipo de enfermedades, como el dengue o la chikungunya, suelen presentarse de manera localizada. “Los casos aparecen agrupados, primero en una familia y luego en los vecinos, porque el mosquito no vuela grandes distancias cuando tiene lo que necesita cerca”, explicó.
Rodríguez remarcó que las condiciones climáticas actuales juegan un rol clave en la expansión del mosquito. Las temperaturas elevadas y las lluvias fuera de temporada favorecen su proliferación y extienden su presencia más allá de los meses habituales. “Antes lo encontrábamos hasta abril o mayo, ahora puede persistir hasta junio. Esto tiene que ver con un proceso de tropicalización asociado al cambio climático”, señaló.
En este contexto, advirtió que la etapa actual es especialmente compleja. “Cuando el brote ya está instalado es muy difícil frenarlo, lo que se hace es contenerlo”, sostuvo. Las acciones incluyen controles casa por casa para eliminar criaderos, entrega de repelente y fumigaciones focalizadas en zonas con casos confirmados.
Uno de los puntos que la especialista buscó aclarar es un mito frecuente: el mosquito no se reproduce solo en agua limpia. “Las larvas necesitan materia orgánica para alimentarse, por eso pueden encontrarse en distintos tipos de agua. Lo importante es eliminar cualquier acumulación, por mínima que sea”, explicó.
Sobre los síntomas, indicó que el chikungunya se caracteriza por un fuerte dolor articular que incluso puede encorvar a quienes lo padecen, mientras que el dengue suele provocar fiebre alta, dolor corporal y molestias detrás de los ojos. Ambas enfermedades comparten síntomas generales como fiebre, malestar y dolor muscular.
Finalmente, Rodríguez insistió en la responsabilidad colectiva para frenar la propagación. “El mosquito se cría dentro de nuestras casas. Por eso es fundamental revisar semanalmente recipientes, vaciar el agua acumulada y eliminar posibles criaderos”, subrayó.
En un escenario donde el virus ya circula, las medidas individuales se vuelven clave. La prevención, coinciden los especialistas, sigue siendo la herramienta más efectiva frente a enfermedades que dependen, en gran parte, del entorno cotidiano.



