La Cámara de Diputados aprobó en general la reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei, con 135 votos a favor y 115 en contra, tras una sesión extensa y atravesada por fuertes cruces entre oficialismo y oposición. La iniciativa ya contaba con media sanción del Senado, pero fue votada con modificaciones en la Cámara baja, por lo que ahora deberá regresar a la Cámara alta para su tratamiento definitivo.
El cambio más significativo introducido por Diputados fue la eliminación del artículo 44, que establecía que los trabajadores que sufrieran una enfermedad o accidente no vinculado al trabajo percibirían el 50% de su salario durante la licencia. La supresión de ese punto , cuestionado por sectores opositores y sindicales, obliga a que el Senado vuelva a analizar el texto antes de su sanción final.
Más allá de esa modificación puntual, la reforma mantiene los ejes centrales que ya habían sido debatidos en la Cámara alta. El proyecto redefine aspectos estructurales del vínculo entre empleadores y trabajadores. Entre ellos, amplía el período de prueba, habilita la posibilidad de reemplazar la indemnización tradicional por un fondo de cese laboral y modifica el esquema de negociación colectiva al dar mayor protagonismo a acuerdos por empresa. También limita la vigencia automática de los convenios colectivos una vez vencidos y establece mecanismos como el “banco de horas”, que permite compensar jornadas extendidas con descansos en lugar del pago de horas extra en determinados casos.
La iniciativa además introduce cambios en el cálculo de indemnizaciones, ajusta el régimen de licencias y flexibiliza el esquema de vacaciones. En paralelo, incorpora una figura para trabajadores independientes con colaboradores y regula el funcionamiento de plataformas digitales, reconociendo la libertad de conexión de repartidores y prestadores de servicios. Otro de los puntos debatidos fue la restricción al derecho de huelga en sectores considerados esenciales, donde se establecen guardias mínimas obligatorias.
El tratamiento legislativo estuvo acompañado por un clima de alta tensión política y movilizaciones sindicales convocadas por la Confederación General del Trabajo (CGT), que manifestó su rechazo al proyecto. Mientras el oficialismo sostiene que la reforma apunta a modernizar el mercado laboral y fomentar la formalización del empleo, la oposición cuestiona su impacto sobre derechos laborales vigentes.
Con la aprobación en Diputados y la eliminación del artículo 44, el texto vuelve ahora al Senado. Allí los senadores deberán decidir si ratifican la versión modificada o si insisten con la redacción original. Solo después de esa instancia la reforma podrá convertirse en ley. Hasta entonces, el debate continuará tanto en el Congreso como en el escenario político y sindical.



