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San Miguel de Tucumán

Construir con tierra: la UNT impulsa una diplomatura que combina saberes ancestrales y tecnología

En un contexto donde el acceso a la vivienda y el impacto ambiental de la construcción se vuelven temas centrales, la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Nacional de Tucumán pondrá en marcha en abril una diplomatura en diseño y construcción con tierra, una propuesta académica que busca posicionar a este material como una alternativa viable, sostenible y accesible.

“La tierra es un material de construcción que muy poco se lo conoce y a veces, cuando se lo utiliza, no se lo hace con todas las características y posibilidades que tiene”, explicó la arquitecta Mirta Sosa, coordinadora de la diplomatura. La iniciativa apunta no solo a profesionales del ámbito técnico, sino también a un público amplio: “Está dirigido a arquitectos, ingenieros, docentes, pero también a todo aquel que le interese conocer este material, que permite la autoconstrucción sabiéndolo trabajar”.

Lejos de tratarse de una práctica obsoleta, la construcción con tierra tiene raíces profundas en la historia de la humanidad y una vigencia renovada en la actualidad. “La tierra, junto con la piedra y la madera, fue uno de los principales materiales usados por todas las culturas del mundo”, señaló Sosa, al tiempo que remarcó su presencia en el noroeste argentino, donde aún hoy se pueden encontrar ejemplos en distintas regiones. Sin embargo, advirtió que durante años fue relegada por prejuicios: “Se la marginó y se la asoció a construcciones de baja calidad, pero eso tiene que ver con no saber cómo usarla”.

Uno de los puntos centrales de la propuesta es justamente brindar herramientas técnicas para su correcta aplicación. Según detalló la especialista, la tierra permite múltiples técnicas constructivas: desde el adobe —bloques de tierra cruda secados al aire— hasta sistemas como la quincha, la tierra apisonada o los revoques naturales. “Dependiendo de las características del suelo, se pueden desarrollar distintas soluciones constructivas, incluso no solo para viviendas, sino también para escuelas o espacios comunitarios”, explicó.

Entre sus principales ventajas, Sosa destacó el bajo impacto ambiental y sus propiedades térmicas. “Tiene bajo consumo energético tanto en la obtención como en la producción, y además funciona como un amortiguador térmico muy eficiente”, afirmó. En ese sentido, ejemplificó con las construcciones tradicionales del norte: “Si uno entra a una casa de adobe en los valles, siente la diferencia de temperatura; eso lo da el material”.

La propuesta académica tendrá una duración total de 160 horas y se desarrollará entre abril y noviembre, con clases teóricas y prácticas organizadas en seis cursos. Además, incluirá instancias de trabajo grupal y experiencias directas con el material. “La idea es que los estudiantes no solo aprendan desde lo teórico, sino también tocando la tierra, conociéndola, entendiendo sus propiedades”, explicó la arquitecta.

Más allá de lo técnico, la diplomatura también se inscribe en un cambio de paradigma en torno a la construcción. “Hay una intención de volver a las raíces, de recuperar identidad y entender que se puede lograr calidad constructiva con tierra, pero hay que saber hacerlo”, sostuvo Sosa. Y agregó: “No es una moda, es una respuesta a la necesidad de reducir el impacto ambiental y pensar en materiales más sostenibles”.

La inscripción se realiza a través de los canales digitales de la facultad y redes sociales del programa, donde se difunden los requisitos y detalles de cursado. La propuesta se presenta así como una oportunidad para repensar el hábitat desde una perspectiva más consciente, accesible y vinculada al entorno.

En un contexto donde el acceso a la vivienda y el impacto ambiental de la construcción se vuelven temas centrales, la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Nacional de Tucumán pondrá en marcha en abril una diplomatura en diseño y construcción con tierra, una propuesta académica que busca posicionar a este material como una alternativa viable, sostenible y accesible.

“La tierra es un material de construcción que muy poco se lo conoce y a veces, cuando se lo utiliza, no se lo hace con todas las características y posibilidades que tiene”, explicó la arquitecta Mirta Sosa, coordinadora de la diplomatura. La iniciativa apunta no solo a profesionales del ámbito técnico, sino también a un público amplio: “Está dirigido a arquitectos, ingenieros, docentes, pero también a todo aquel que le interese conocer este material, que permite la autoconstrucción sabiéndolo trabajar”.

Lejos de tratarse de una práctica obsoleta, la construcción con tierra tiene raíces profundas en la historia de la humanidad y una vigencia renovada en la actualidad. “La tierra, junto con la piedra y la madera, fue uno de los principales materiales usados por todas las culturas del mundo”, señaló Sosa, al tiempo que remarcó su presencia en el noroeste argentino, donde aún hoy se pueden encontrar ejemplos en distintas regiones. Sin embargo, advirtió que durante años fue relegada por prejuicios: “Se la marginó y se la asoció a construcciones de baja calidad, pero eso tiene que ver con no saber cómo usarla”.

Uno de los puntos centrales de la propuesta es justamente brindar herramientas técnicas para su correcta aplicación. Según detalló la especialista, la tierra permite múltiples técnicas constructivas: desde el adobe —bloques de tierra cruda secados al aire— hasta sistemas como la quincha, la tierra apisonada o los revoques naturales. “Dependiendo de las características del suelo, se pueden desarrollar distintas soluciones constructivas, incluso no solo para viviendas, sino también para escuelas o espacios comunitarios”, explicó.

Entre sus principales ventajas, Sosa destacó el bajo impacto ambiental y sus propiedades térmicas. “Tiene bajo consumo energético tanto en la obtención como en la producción, y además funciona como un amortiguador térmico muy eficiente”, afirmó. En ese sentido, ejemplificó con las construcciones tradicionales del norte: “Si uno entra a una casa de adobe en los valles, siente la diferencia de temperatura; eso lo da el material”.

La propuesta académica tendrá una duración total de 160 horas y se desarrollará entre abril y noviembre, con clases teóricas y prácticas organizadas en seis cursos. Además, incluirá instancias de trabajo grupal y experiencias directas con el material. “La idea es que los estudiantes no solo aprendan desde lo teórico, sino también tocando la tierra, conociéndola, entendiendo sus propiedades”, explicó la arquitecta.

Más allá de lo técnico, la diplomatura también se inscribe en un cambio de paradigma en torno a la construcción. “Hay una intención de volver a las raíces, de recuperar identidad y entender que se puede lograr calidad constructiva con tierra, pero hay que saber hacerlo”, sostuvo Sosa. Y agregó: “No es una moda, es una respuesta a la necesidad de reducir el impacto ambiental y pensar en materiales más sostenibles”.

La inscripción se realiza a través de los canales digitales de la facultad y redes sociales del programa, donde se difunden los requisitos y detalles de cursado. La propuesta se presenta así como una oportunidad para repensar el hábitat desde una perspectiva más consciente, accesible y vinculada al entorno.

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