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San Miguel de Tucumán

“Hay mitos que también enferman”: la UNT lanza una diplomatura en psicooncología

En un contexto donde el abordaje de la salud exige cada vez más miradas integrales, la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Tucumán lanzó una Diplomatura en Psicooncología Integral, una propuesta de posgrado que busca fortalecer la formación de los equipos de salud en el acompañamiento de pacientes con enfermedades oncológicas y sus entornos.

“Esta es una propuesta que tiene sellos de imperativo ético y también de innovación”, explicó la directora de la diplomatura, Esther Daniel, al destacar la necesidad de generar herramientas específicas para un campo que aún resulta poco visibilizado. En ese sentido, remarcó que la formación apunta a brindar “una preparación sólida para el acercamiento al paciente, a las familias y a los equipos de salud tratantes”.

La psicooncología, detalló la especialista, es una disciplina que articula múltiples saberes y pone en el centro una mirada integral del paciente. “Es una disciplina científica que marca un punto de convergencia de varias disciplinas”, sostuvo, y explicó que el programa abordará no solo contenidos teóricos, sino también dimensiones clave como la oncopediatría, los cuidados paliativos, el duelo, la espiritualidad, la sexualidad y la fertilidad en pacientes con cáncer.

Uno de los ejes centrales de la propuesta es su carácter interdisciplinario. La diplomatura está dirigida a profesionales de la salud en sentido amplio: médicos, psicólogos, enfermeros, kinesiólogos, psicopedagogos, entre otros. “Apuntamos a todos los profesionales de la salud… intervenimos todos los actores de un equipo”, señaló Daniel, al subrayar la importancia de construir una mirada holística que contemple no solo el aspecto clínico, sino también el impacto emocional y social de la enfermedad.

Durante la entrevista, la directora también hizo foco en los desafíos culturales que atraviesan a los pacientes oncológicos, muchas veces condicionados por creencias sociales o discursos instalados. “Hay tantos mitos y representaciones que no dejan de ser enfermantes”, advirtió, y cuestionó especialmente el mandato del optimismo permanente: “Hay como una dialéctica de la positividad que no es buena… al paciente no le hacemos ningún favor”.

En esa línea, planteó la necesidad de repensar el acompañamiento desde una perspectiva más humana y menos estandarizada. “¿Por qué a un paciente con cáncer le decimos ‘tenés que luchar’ y no a un paciente diabético o cardiológico?”, reflexionó, poniendo en discusión prácticas discursivas naturalizadas que pueden generar presión adicional en quienes atraviesan la enfermedad.

La diplomatura comenzará el 10 y 11 de abril, con modalidad mixta que combina encuentros sincrónicos y asincrónicos, materiales de estudio y espacios de intercambio permanente. Según explicó Daniel, el objetivo es que los profesionales accedan a una formación “teórica, práctica, sólida y sensible”, que integre el conocimiento académico con una perspectiva humanística basada en la empatía y la compasión.

“La necesidad y el derecho del paciente de ser asistido de manera integral es un imperativo”, concluyó, al destacar el rol de la universidad pública en la generación de este tipo de propuestas formativas que buscan mejorar la calidad de atención en salud.

En un contexto donde el abordaje de la salud exige cada vez más miradas integrales, la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Tucumán lanzó una Diplomatura en Psicooncología Integral, una propuesta de posgrado que busca fortalecer la formación de los equipos de salud en el acompañamiento de pacientes con enfermedades oncológicas y sus entornos.

“Esta es una propuesta que tiene sellos de imperativo ético y también de innovación”, explicó la directora de la diplomatura, Esther Daniel, al destacar la necesidad de generar herramientas específicas para un campo que aún resulta poco visibilizado. En ese sentido, remarcó que la formación apunta a brindar “una preparación sólida para el acercamiento al paciente, a las familias y a los equipos de salud tratantes”.

La psicooncología, detalló la especialista, es una disciplina que articula múltiples saberes y pone en el centro una mirada integral del paciente. “Es una disciplina científica que marca un punto de convergencia de varias disciplinas”, sostuvo, y explicó que el programa abordará no solo contenidos teóricos, sino también dimensiones clave como la oncopediatría, los cuidados paliativos, el duelo, la espiritualidad, la sexualidad y la fertilidad en pacientes con cáncer.

Uno de los ejes centrales de la propuesta es su carácter interdisciplinario. La diplomatura está dirigida a profesionales de la salud en sentido amplio: médicos, psicólogos, enfermeros, kinesiólogos, psicopedagogos, entre otros. “Apuntamos a todos los profesionales de la salud… intervenimos todos los actores de un equipo”, señaló Daniel, al subrayar la importancia de construir una mirada holística que contemple no solo el aspecto clínico, sino también el impacto emocional y social de la enfermedad.

Durante la entrevista, la directora también hizo foco en los desafíos culturales que atraviesan a los pacientes oncológicos, muchas veces condicionados por creencias sociales o discursos instalados. “Hay tantos mitos y representaciones que no dejan de ser enfermantes”, advirtió, y cuestionó especialmente el mandato del optimismo permanente: “Hay como una dialéctica de la positividad que no es buena… al paciente no le hacemos ningún favor”.

En esa línea, planteó la necesidad de repensar el acompañamiento desde una perspectiva más humana y menos estandarizada. “¿Por qué a un paciente con cáncer le decimos ‘tenés que luchar’ y no a un paciente diabético o cardiológico?”, reflexionó, poniendo en discusión prácticas discursivas naturalizadas que pueden generar presión adicional en quienes atraviesan la enfermedad.

La diplomatura comenzará el 10 y 11 de abril, con modalidad mixta que combina encuentros sincrónicos y asincrónicos, materiales de estudio y espacios de intercambio permanente. Según explicó Daniel, el objetivo es que los profesionales accedan a una formación “teórica, práctica, sólida y sensible”, que integre el conocimiento académico con una perspectiva humanística basada en la empatía y la compasión.

“La necesidad y el derecho del paciente de ser asistido de manera integral es un imperativo”, concluyó, al destacar el rol de la universidad pública en la generación de este tipo de propuestas formativas que buscan mejorar la calidad de atención en salud.

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