La baja de la natalidad y sus implicancias en la sociedad fueron eje de análisis en diálogo con Radio Universidad, donde el especialista en demografía Rafael Rofman, investigador principal del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC), explicó que el mundo atraviesa un cambio estructural en su dinámica poblacional.
“Estamos en una etapa de declinación de la fecundidad, o sea, está bajando el número de hijos que tenemos y eso hace que la población ya no crezca como antes”, afirmó. En ese sentido, señaló que incluso en algunos países la población “ha empezado a declinar un poquito”, marcando el pasaje hacia una fase de estabilidad demográfica.
El especialista explicó que este fenómeno responde a transformaciones de largo plazo: “Pasamos de un contexto en el cual nacíamos mucho y moríamos mucho, a uno en el que nacemos poco y nos morimos poco”. Y agregó que, lejos de ser un problema en sí mismo, es el resultado de avances sociales: “Es porque las mujeres tienen más derechos, porque tenemos más educación y acceso a anticonceptivos”.
En el caso argentino, Rofman precisó que la tendencia combina dos factores: menos hijos y a mayor edad. “Hay más parejas que tienen menos hijos y más tarde”, indicó. Según detalló, el último dato nacional muestra una tasa de fecundidad de 1,25 hijos por mujer, lo que anticipa que la población “no va a crecer más” en las próximas décadas.
Consultado sobre las consecuencias, el investigador planteó un escenario con oportunidades y desafíos. Entre los aspectos positivos, destacó el impacto en el sistema educativo: “Como hay menos chicos, hay menos chicos en la escuela. Eso es buenísimo, porque permite enfocarse en mejorar la calidad en lugar de expandir el sistema”.
Sin embargo, advirtió sobre el envejecimiento poblacional y su impacto en áreas clave como el sistema previsional: “Vas a tener más adultos mayores y entonces tenés que corregir reglas que hoy funcionan pero que, con una población más envejecida, se vuelven un problema”.
En ese contexto, remarcó que el eje central para afrontar este cambio es la productividad: “La única respuesta al envejecimiento poblacional es que quienes trabajan sean más productivos”. Y subrayó que esto depende de tres factores clave: mejor educación, mayor inversión y mayor incorporación de tecnología.
“Argentina tiene un problema serio porque en esas tres cosas nos ha ido mal en las últimas décadas”, sostuvo. En particular, hizo foco en el sistema educativo: “Hoy casi todos los chicos están en la escuela, pero muy pocos terminan con los aprendizajes necesarios. Eso impacta directamente en la productividad futura”.
Rofman también se refirió al lugar que ocupa la demografía en la agenda pública y reconoció avances, aunque con limitaciones: “No es un tema urgente. Nada de lo que hagas va a cambiar la demografía del año que viene, pero si no empezamos ahora, después va a ser demasiado tarde”. Finalmente, dejó un mensaje claro sobre el desafío a futuro: “No hay que inventar nada mágico. Ya sabemos qué hay que hacer: mejorar la educación, la inversión y la incorporación de tecnología. El problema es hacerlo de manera sostenida en el tiempo”.



