La presentación del nuevo informe científico sobre la calidad del agua de El Cadillal, elaborado por la Universidad Nacional de Tucumán (UNT), la Sociedad Aguas del Tucumán (SAT) y organismos del Gobierno provincial, marcó un punto de inflexión en la discusión sobre el estado del dique Celestino Gelsi, la principal fuente de agua potable del Gran San Miguel de Tucumán. Tras diez meses de trabajo técnico y académico, las autoridades confirmaron que el agua del dique se encuentra en buenas condiciones, pero advirtieron que esa situación depende de una vigilancia constante que, hasta ahora, no está institucionalizada.
El presidente de la SAT, Marcelo Caponio, explicó que el estudio comenzó en marzo, cuando los técnicos detectaron una presencia inusual de algas. Esa observación motivó a la empresa a acudir a la Facultad de Ciencias Naturales de la UNT, donde la decana Virginia Abdala dio el puntapié inicial para formar una comisión multidisciplinaria. Según relató Caponio, la participación del rector Sergio Pagani permitió ampliar el trabajo y sumar al Gobierno provincial para completar un equipo capaz de evaluar de manera integral el estado del dique.
A lo largo de casi un año, la comisión combinó análisis de laboratorio, muestreos directos, estudios físico-químicos y el uso de imágenes satelitales para construir un panorama detallado del comportamiento del agua en el embalse. Ese proceso —destacaron las autoridades— no solo permitió identificar la situación actual, sino que también generó una base de datos valiosa para proyectar modelos y anticipar cambios en el ecosistema del dique.
Pagani señaló que el informe permite tomar decisiones respaldadas por evidencia. “El dique El Cadillal abastece a la población del Gran San Miguel de Tucumán y también provee agua industrial a los ingenios de la zona. Por eso era imprescindible contar con información concluyente”, afirmó. Según explicó, uno de los elementos centrales del estudio es la necesidad de darle continuidad a los controles. Remarcó que los modelos matemáticos que se utilizan para predecir cambios en la calidad del agua requieren series largas de mediciones para funcionar con precisión. “No alcanza con un diagnóstico aislado. El monitoreo debe mantenerse todo el año y durante varios años para generar alertas tempranas y actuar a tiempo”, indicó el rector.
Caponio coincidió en la importancia de esa continuidad y fue más allá: pidió que la provincia impulse una ley para crear una comisión permanente de monitoreo del agua del Cadillal. Aseguró que el trabajo realizado hasta ahora se hizo en forma voluntaria, sin remuneración, gracias al compromiso de los equipos técnicos y científicos, pero sostuvo que esa modalidad no puede sostenerse en el tiempo. “La principal recomendación del informe es institucionalizar este trabajo. Necesitamos que sea una política pública, con presupuesto propio, con responsabilidades definidas y con participación de la SAT, la UNT y la provincia”, señaló.
Durante la presentación también se destacó la importancia estratégica del dique Celestino Gelsi. Caponio detalló que aproximadamente el 40% del agua embalsada se destina al consumo humano y el 60% a la actividad industrial, principalmente a los ingenios La Florida y Concepción. Lejos de plantear un conflicto entre usos, explicó que esa distribución responde a las necesidades productivas y sociales de la provincia y que, justamente por esa razón, resulta imprescindible preservar la calidad del recurso.
El presidente de la SAT adelantó que la empresa ya comenzó a proyectar inversiones en tecnología para mejorar el control del agua, entre ellas la incorporación de boyas de monitoreo continuo previstas para 2026. Estos equipos permitirán obtener mediciones permanentes y en tiempo real, una herramienta clave para detectar variaciones súbitas en parámetros sensibles.
Pagani, por su parte, destacó el rol de la Universidad Nacional de Tucumán y reafirmó la disposición institucional para continuar colaborando. Agradeció el trabajo del equipo de Ciencias Naturales y remarcó que la universidad considera este tipo de estudios como parte de su responsabilidad social y científica. “Tenemos especialistas formados y tenemos capacidad técnica. Lo que necesitamos es que el trabajo tenga continuidad y esté respaldado institucionalmente”, expresó.
La propuesta de convertir el monitoreo del agua del Cadillal en una comisión permanente no se limita a este embalse. Tanto Pagani como Caponio coincidieron en que el esquema debería replicarse en los diques Escaba y Tafí del Valle, que también cumplen un papel crucial dentro del sistema hídrico de Tucumán.
El informe será elevado al gobernador Osvaldo Jaldo, quien deberá evaluar la posibilidad de enviar un proyecto de ley a la Legislatura para formalizar esta estructura. La decisión, esperan desde la SAT y la UNT, podría inaugurar una política pública sostenida que asegure la calidad del agua en los principales reservorios de la provincia.
El diagnóstico confirma que hoy el agua del Cadillal es segura y apta para el consumo, pero advierte que su preservación no dependerá de un solo estudio, sino de la creación de un sistema estable y continuo de vigilancia. La provincia tiene ahora la oportunidad de transformar el trabajo de un año en una estrategia duradera para proteger uno de sus recursos más vitales.
Créditos fotografía: ANALÍA JARAMILLO



